La CRUE condena la precaria situación de los becarios españoles

La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) ha publicado un informe en el que ha querido mostrar la precaria situación en la que deben vivir los becarios españoles. Y es que, pese a que los políticos afirman que estamos saliendo de la crisis, los estudiantes universitarios que han conseguido una beca perciben un 24,21% menos que en el curso 2011/2012.

‘La universidad española en cifras’, que ha tomado los datos correspondientes al curso 2015-2016, permite demostrar que el sistema de becas implantado por José Ignacio Wert en 2012 ha servido para precarizar la situación de los alumnos más desfavorecidos. Tanto es así que actualmente España es el cuarto país de la Unión Europea con los precios públicos más altos.

Esta situación puede verse fácilmente de forma numérica al darse cuenta que las becas han pasado de 3.256 euros en el curso 2012-2013 a 2.649 euros en el período vigente; es decir, que los becarios españoles perciben 607 euros menos de media. Si nos referimos a los estudiantes que tienen una renta familiar menor de 14.000 euros al año, podemos ver cómo su ayuda se ha reducido a menos de la mitad (49,5%). El Gobierno ahorra de esta manera 70 millones anuales, una cifra que están asumiendo las familias, con el consiguiente resultado de que se está impidiendo el acceso a la universidad a las clases más pobres.

El gobierno también estableció en el curso 2012-2013 un nuevo sistema de acceso a las becas, más restrictivo que en años anteriores. Desde entonces solamente pueden disfrutar de la matrícula gratuita los alumnos que posean como mínimo un 5,5 de nota media, mientras que los estudiantes que opten a la ayuda monetaria tendrán que haber obtenido al menos un 6,5. Este dato ha ocasionado que más de 70.000 universitarios no hayan podido solicitar la beca, a pesar de cumplir con los requisitos económicos.

Según el informe, “la estrechez que ha impuesto el nuevo modelo para el acceso a la condición de becario ha supuesto una exclusión discrecional de colectivos a los que, pudiendo legalmente matricularse en estudios universitarios, se les niega total o parcialmente la posibilidad de solicitar ayudas de carácter económico”.

Es tarea del Estado darse cuenta que el formar a la población más joven es síntoma de salud ciudadana. Si no queremos quedarnos atrás, es fundamental aumentar el gasto en I+D+i y facilitar el ingreso a los estudios universitarios a todas las clases sociales.

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