EDUCACION

Las cuotas de los colegios públicos son el doble de caras en los barrios ricos

La segregación escolar ha penetrado en todo el sistema educativo. No solo hay desigualdades entre centros públicos y concertados, sino que incluso dentro de la red pública se ha generado un circuito a dos velocidades. Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona ha constatado la desigualdad en los costes de escolarización en los distintos barrios de Barcelona. Las cuotas anuales que cobran los centros a las familias en concepto de excursiones o material, por ejemplo, casi se triplican según el barrio: en Sarrià son 344 euros; en Ciutat Vella, 123.

El estudio, encargado por el Consorcio de Educación de Barcelona, cristaliza la ausencia de una gratuidad real de la escuela pública. El informe, avanzado eldiario.es, expone que los costes privados de la escolarización en centros públicos —esto es, lo que abonan los padres para sufragar actividades extraescolares, la cuota de la asociación de madres y padres o el comedor escolar— varían según el barrio donde se ubique la escuela y son, per se, una fuente de desigualdad. “Por primera vez nos ha sido posible cuantificar los costes medios de las aportaciones voluntarias, las salidas culturales, las excursiones… Eso altera la gratuidad. No hay cuotas obligatorias pero, de facto, existen”, sostiene Xavier Bonal, uno de los autores del estudio.

El estudio apunta que los gastos privados de escolarización en colegios públicos de barrios más acomodados, como Vallvidrera, El Tibidabo y Les Planes ascienden a 282 euros al año. Esto es, más del doble que en otros barrios más humildes como El Besòs y El Maresme (125 euros). Estos costes, señala el informe, “son factores que acentúan las diferencias socioeconómicas entre centros que pueden condicionar la elección escolar y procesos internos de exclusión del alumnado más desfavorecido de determinadas actividades”.

Los expertos advierten de que la Administración debe intervenir para preservar la “equivalencia escolar” y la igualdad de oportunidades. “Hay colegios muy hiperactivos y otros donde las actividades fuera del centro son muy difíciles. La Administración tiene que apretar más por abajo, dando apoyo donde haga falta, y por arriba, para controlar qué volumen de actividades se hace. La autonomía de centro hay que respetarla, pero no puede generar desigualdad”, agrega Bonal.

Fuente autorizada: https://elpais.com/ccaa/2019/03/21/catalunya/1553197241_233007.html

 

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