EDUCACION

La adicción a la tecnología: la otra cara de vivir conectados

¿Qué es la adicción a la tecnología? 

La adicción a la tecnología es un trastorno del comportamiento de las personas provocado por el uso abusivo de los dispositivos tecnológicos con pantalla (ordenadores, móviles, tablets, consolas…). Este abuso acaba creando una necesidad psicológica y física de utilizarlos, por lo que las personas adictas, si están alejados de sus dispositivos, se sienten ansiosos, perdidos, tristes, inquietos… e incluso pueden llegar a experimentar situaciones de violencia. Es decir, que padecen síndrome de abstinencia de una forma muy parecida a las personas adictas a las sustancias.

Esta adicción a la tecnología supone, para quien la sufre, la sustitución de la vida real por la vida digital. Por lo tanto no solo es que necesiten utilizar los dispositivos tecnológicos en todas partes (incluso en lugares inapropiados como la escuela, el trabajo, las reuniones familiares, las comidas y las cenas…)  sino que se relacionan a través de las pantallas y se crean una identidad digital que es la única válida para ellos. Por eso, en muchas ocasiones, necesitan la aprobación de la comunidad para sentirse realizados, lo que se traduce en tener muchos likes, muchas visualizaciones, muchos comentarios… Esto significa que el poco tiempo que pasan sin utilizar la tecnología lo emplean pensando en cómo mejorar su desempeño, por ejemplo en cómo subir de nivel en un videojuego, cómo obtener más seguidores…

En última instancia, la vida exclusivamente digital puede destruir las relaciones personales de los adictos, sus relaciones laborales, sus hobbies y aficiones y su carrera profesional o escolar, y también puede conllevar un deterioro psicológico provocado por la sobreexposición pública y la necesidad de validación. Además, los adictos suelen desarrollar una o varias patologías relacionadas, tanto físicas como mentales.

Entonces, ¿son malas las nuevas tecnologías?

Todo lo expuesto en el punto anterior no quiere decir que las tecnologías sean malas per se; de hecho, a diferencia de otras sustancias potencialmente adictivas, las tecnologías son extremadamente útiles si se utilizan con moderación, ya que nos facilitan mucho la vida cotidiana y nos ayudan a tener un día a día mejor. Por ejemplo:

  • Las nuevas tecnologías nos permiten estar interconectados para poder construir y mantener relaciones personales a distancia, lo cual favorece, además, el intercambio cultural y el sentimiento de comunidad internacional.
  • Asimismo, las tecnología nos permite acceder a un nivel de información como nunca antes había experimentado la humanidad, lo cual nos permite estar más informados y saber lo que está ocurriendo en el mundo.
  • Las tecnologías también nos permiten tener acceso a productos que de otra forma no podríamos obtener, como por ejemplo productos culturales de otros países (incluidos acontecimientos en directo).
  • Otra ventaja es que nos permite obtener lo que necesitamos de forma muy rápida y precisa: si necesitamos ir de un punto A a un punto B, el móvil nos puede decir en cuestión de segundos la vía más veloz; si buscamos un restaurante, el navegador nos dirá dónde está el más cercano y el rango de precios del menú; si necesitamos un cerrajero de madrugada, solo tenemos que buscarlo en internet y llamar, y lo tendremos en casa en pocos minutos.
  • Las tecnologías también facilitan muchas tareas cotidianas, ya que se puede mandar y recibir información instantáneamente, compartir archivos, manipularlos en grupo, mantener reuniones con compañeros que no están en el mismo espacio físico, modificar documentos sin tener que empezar de cero, pedir certificados sin salir de casa, buscar trabajo, pagar recibos… es decir, que vuelven el mundo más eficiente.

¿Cómo puedo prevenir y solucionar la adicción a las nuevas tecnologías?

Como ves, las tecnologías mejoran nuestra calidad de vida, solo necesitamos saber cómo controlar su uso para que no se convierta en una adicción. Para ello, lo mejor es fijar franjas horarias de desconexión o un uso máximo de las nuevas tecnologías al día, por ejemplo, tres horas. Asimismo, es esencial tener algún hobbie no relacionado con la tecnología con los que ocupar el tiempo libre y que impida que caigamos directamente en manos de los dispositivos: leer, hacer deporte, pintar…

También es importante no ir pegados a los dispositivos a todas partes: si estamos cocinando, no hace falta que tengamos el móvil en la mano; si estamos en el baño, tampoco; si vamos del salón a la habitación no tenemos por qué llevar el tablet detrás… Y, sobre todo, es importante no dormir cerca de los dispositivos, ya que podemos caer en la tentación de utilizarlos durante la noche. Otra fórmula para controlar la adicción es desactivar las notificaciones de las aplicaciones que tengamos instaladas, ya que estas harán que queramos entrar a ver de qué se trata. Y, por supuesto, es necesario tener compañías positivas que nos incentiven a salir y a vivir la existencia verdadera y no solo aquella digital.

¿Y si conozco a alguna persona con una adicción a la tecnología demasiado fuerte?, te preguntarás. En ese caso lo único que puedes hacer es recomendarle que visite a un psicólogo, ya que de otra forma es poco probable que llegue siquiera a darse cuenta del problema.

Así que ya lo sabes, usa las tecnologías y disfrútalas, pero como todo en la vida, hazlo con moderación y recuerda: la vida real es la única que cuenta, ¡aprovéchala!

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